Si practicas alguno de estos deportes necesitas una mesa de billar

Golf: negocios y caridad sobre el green

Para jugar al golf, todo lo que se necesita es un palo, una bola y un agujero.

Pero los más ricos del mundo no suelen estar dispuestos a compartir el día con la gente común y corriente en un espacio público.

En cambio, prefieren ser socios de un club en el que después de jugar puedan almorzar con gente con un historial similar al suyo.

Campo de golf
Pie de foto,Ser socio de un club de golf puede costar cientos de miles de dólares.

«Ser miembro de un club de golf cuesta cientos de miles de dólares», dice David Friedman, el presidente de Wealth-X, una agencia con sede en Singapur que genera información relativa a los multimillonarios.

De acuerdo con Golf Magic, una página web para entusiastas del golf, una membresía puede costar entre US$18.755 en Archerfiel Links, en Escocia, y US$392.000 en Liberty National, en Nueva Jersey, Estados Unidos.

El 10% de los más ricos del mundo juega al golf, según Wealth-X.

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Esquí: chalets, laderas y emociones

Con un salario medio (de países desarrollados) se puede disfrutar del esquí. Por ejemplo, un bono de dos días para las pistas de Aspen Snowmass, en Colorado, Estados Unidos, cuesta US$238.

Los más ricos, sin embargo, suelen alquilar un avión privado y volar a Courchevel, en Francia.

Estos también suelen querer tener su propio chalet en la nieve y comprar el mejor equipamiento.

Esquiador
Pie de foto,Sólo un 1,6% de la población mundial esquía.

Y los que no compran una casa escogen alojarse en un resort u hotel de lujo.

De acuerdo a las investigaciones de Corley, el 12% de los individuos más ricos del mundo posee una casa en una zona de esquí.

El porcentaje es alto, teniendo en cuenta que sólo el 1,6% de la población general practica este deporte.

Así lo recoge el Informe Internacional sobre Turismo de Nieve y Montaña 2014, escrito por el consultor independiente Laurent Vanati.

Vela: relajación o intensidad

El único contacto que la mayoría de la gente tiene con la vela es cuando este deporte es televisado a raíz de los Juegos Olímpicos o la Copa América.

Pero para los ultrarricos puede ser una relajante actividad de fin de semana.

De acuerdo a la investigación de Corley, el 38% de los individuos más ricos del planeta navegan «y les encanta».

La mayoría pesca y se relaja. «Puede ser como meditar», señala.

Pero algunos prefieren la competición.

Esto se puede hacer sin invertir mucho, con un pequeño barco de segunda mano.

Bote de vela en una regata
Pie de foto,Además del precio del barco están los costos de amarra y mantenimiento. Y de la tripulación.

Aquellos con un patrimonio de millones de dólares, por el contrario, suelen gastar miles en yates.

Así lo asegura Paddy Boyd, director ejecutivo de Sail Canada, una asociación que promueve la navegación.

Un yate suele costar entre US$50.000 y US$200.000, dependiendo del tamaño.

Si éste mide más de 24 metros de longitud, su precio será superior a los US$10 millones.

Pero no es suficiente con comprar un barco. También se necesita una tripulación.

Las embarcaciones que participan en la Copa América suele tener entre 15 y 20 tripulantes. Y estos suelen ganar un sueldo de seis cifras, dice Boyd.

Además, están las tasas del club, los costos de amarrar el yate en un puerto y su mantenimiento.

Participar en una competición regular cuesta entre US$20 y US$250. Y si son profesionales US$1.6000 o US$2.000.

Hípica: el deporte de los reyes

La hípica se conoce como «el deporte de los reyes».

Si bien es posible comprar un caballo por unos cuantos miles de dólares, los más codiciados suelen costar millones.

Caballo de carrera
Pie de foto,Mantener un caballo de carrera puede costar US$100.000 al año.

En septiembre de este año la Keenland Association, con base en Kentucky, Estados Unidos, vendió 13 potros (caballos de menos de un año) por valores en torno a US$1 millón; dos de ellos por US$2,2 millones.

Una vez adquirido el animal, se necesita un entrenador, que suele cobrar unos US$37.000 al año, pagar al veterinario y asumir los costos de alimentación, transporte y demás.

Si se suma todo, uno podría gastar más de US$100.000 al año.

Lamentablemente, con todo ello no se asegura un caballo ganador.

En 2006 un grupo de ricos británicos pagó US$16 millones por The Green Monkey (El Mono Verde).

Tras perder tres carreras consecutivas, el caballo fue retirado de la competición.

En la mayoría de las carreras el ganador se lleva unos US$100.000.

«Pero los ricos no tienen caballos para recuperar su inversión», asegura Jill Mullvihil, director de comunicación y relaciones públicas del National Thoroughbred Racing Association, en EE.UU.

«Lo hacen porque aman a estos animales y el deporte».

¿Y tú, cuál de estos deportes practicas?

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